El 23 de junio de 2016, el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron conjuntamente un alto el fuego permanente y bilateral que pone fin al conflicto armado que ha tenido lugar entre ambos durante más de medio
Este anuncio histórico pone los cimientos para la dejación de las armas, la reintegración de ex combatientes en la vida civil y establece claramente la necesidad de proveer garantías para su seguridad en la próxima fase de construcción de la paz. El anuncio de ayer también hace referencia a la violencia perpetrada por los grupos criminales organizados – paramilitares – y a la necesidad de frenar esa violencia, debido a la amenaza significativa que supone para la implementación de un acuerdo de paz duradero.