Este documento revisa qué cambió, qué permaneció y qué desafíos siguen pendientes para pasar de la voluntariedad empresarial a obligaciones jurídicas efectivas en materia de derechos humanos. El documento subraya que: “Durante estos cuatro años se produjeron avances que comenzaron a modificar la forma en que el Estado colombiano aborda la relación entre empresas y derechos humanos. Si bien muchas de estas transformaciones apenas iniciaron su implementación, dejaron instalados lineamientos de política pública, diseños institucionales y regulatorios, diagnósticos, elementos de contexto y debates que antes no existían. Estos avances fueron el resultado de múltiples factores, entre ellos la mayor apertura y voluntad de algunas instituciones del Gobierno, pero también de un proceso acumulado de la sociedad civil que durante estos años contribuyó a comprender el campo de las empresas y los derechos humanos, construir diagnósticos, formular propuestas, impulsar espacios de discusión y mantener una labor constante de incidencia y vigilancia sobre esta agenda.” Y en modo de conclusión advierte que “Las orientaciones anunciadas por el nuevo gobierno —entre ellas, la profundización de un nuevo ciclo extractivo mediante la reactivación del fracking; la desregulación de distintos sectores económicos; la ampliación del protagonismo del sector privado en la gestión estatal; el debilitamiento de instituciones creadas en el marco del Acuerdo Final de Paz; la eliminación de la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos, desde donde se había articulado buena parte del liderazgo estatal en esta materia; los anuncios de retiro del sistema de las Naciones Unidas y del Sistema Interamericano de Derechos Humanos; el alineamiento con la política exterior de los Estados Unidos; y el restablecimiento pleno de las relaciones con Israel— configuran un escenario de profunda regresión para la agenda de empresas y derechos humanos. De concretarse, estas orientaciones no solo comprometerían la continuidad de los avances institucionales y regulatorios alcanzados durante los últimos años, sino que también debilitarían los mecanismos nacionales e internacionales de protección de los derechos humanos y la capacidad del Estado para prevenir, supervisar, investigar y responder frente a los impactos de la actividad empresarial sobre los derechos humanos y el ambiente.”

Un informe de la ONU alerta sobre el reclutamiento de colombianos para conflictos en el extranjero
Un nuevo informe de Naciones Unidas alerta sobre el aumento del reclutamiento de colombianos para participar en conflictos armados en otros países. Las ofertas circulan principalmente a través de redes sociales y contactos de antiguos miembros de las fuerzas armadas, con promesas de salarios elevados y empleos en seguridad o logística. En algunos casos, las


