Oficina Internacional de los Derechos Humanos Acción Colombia

Séptimo examen a Colombia ante el Comité DESC.

En el marco de la 78ª sesión del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas (Comité DESC), Colombia presentó su séptimo informe periódico sobre el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

Compartimos a continuación el comunicado realizado por la Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo.

Séptimo examen a Colombia ante el Comité DESC con ausencia de instituciones estatales clave.

Ginebra, 15 de septiembre de 2025. – En el marco de la 78ª sesión del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas (Comité DESC), Colombia presentó su séptimo informe periódico sobre el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

La delegación colombiana, encabezada por el embajador ante la ONU en Ginebra, destacó los esfuerzos en la implementación del Acuerdo de Paz, políticas agrarias, género y programas sociales evidenciados en la gestión del actual gobierno. Sin embargo, el examen estuvo marcado por vacíos sustantivos de información y la ausencia de ministerios claves como Salud, Educación, Hacienda, así como
Departamentos Administrativos como Planeación Nacional, Prosperidad Social y Estadística lo que limitó la capacidad de respuesta estatal frente a los cuestionamientos del Comité.

El Comité insistió en la falta de respuestas claras en áreas fundamentales para la garantía de los DESC, como discapacidad, acceso al agua, salud sexual y reproductiva, educación inclusiva, consulta previa, libre e informada, progresividad tributaria y empresas y derechos humanos. Las preguntas del Comité evidenciaron además la falta de enfoques de equidad de género y étnico en el diseño de las políticas públicas en las áreas mencionadas.

Asimismo, manifestó preocupación por los efectos de estas falencias en personas defensoras de los derechos económicos, sociales y culturales, ambientales, de comunidades étnicas, mujeres, y en la persistencia de brechas de género y desigualdad, especialmente frente al trabajo de cuidado y las desigualdades entre lo urbano y lo rural, que siguen limitando el acceso efectivo a derechos en los territorios.

Igualmente, expresó su inquietud por la continuidad de la violencia contra liderazgos sociales, la informalidad laboral que afecta a más de la mitad de la población trabajadora, las limitaciones en la restitución de tierras, la falta de mecanismos efectivos de reparación a víctimas de actividades empresariales y la ausencia de datos verificables en materia de salud, educación y lucha contra la corrupción.

Como Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo advertimos que este examen internacional refleja la falta de capacidad del Estado colombiano para dar respuesta a cuestionamientos claves para la garantía de los DESCA, así como la poca estrategia para presentar logros, como la reforma laboral, y explicar obstáculos, como los bloqueos legislativos a la reforma a la salud. Este panorama centró la atención en el poder ejecutivo del país, dejando de lado la corresponsabilidad de los demás poderes públicos para acabar con la persistencia de la desigualdad, la pobreza y la desprotección de las comunidades y poblaciones históricamente marginadas.

Las observaciones finales del Comité DESC, que serán publicadas en las próximas semanas, representarán una hoja de ruta y un llamado internacional para que Colombia fortalezca sus políticas públicas, corrija las falencias señaladas y garantice efectivamente los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales de toda su población.

“¡Alto al Comercio Tóxico!”

Más de 50 organizaciones por la justicia comercial, sindicatos y movimientos sociales lanzan campaña contra los acuerdos comerciales tóxicos entre la UE y América Latina.

Hoy, más de 50 organizaciones y movimientos sociales de 17 países de América Latina y la Unión Europea se unen para lanzar una campaña que exige detener los tratados de libre comercio (TLC) entre ambas regiones. La campaña busca visibilizar la destrucción ambiental, la injusticia social, los riesgos para la salud y el aumento de las desigualdades que perpetúan estos acuerdos, y enviar un mensaje claro a quienes toman decisiones: ¡No más TLC! ¡Alto al Comercio Tóxico!

El lanzamiento responde directamente al reciente anuncio de la Comisión Europea de avanzar en la finalización de dos grandes acuerdos comerciales: el acuerdo ampliado UE-México y el acuerdo UE-Mercosur.

Este año marca el 25º aniversario del primer acuerdo comercial entre la UE y América Latina (con México). Las organizaciones que apoyan esta campaña denuncian que, después de más de dos décadas, las promesas de prosperidad y desarrollo mutuo no se han materializado. En cambio, estos acuerdos han profundizado las asimetrías entre Europa y América Latina. Han impulsado modelos económicos insostenibles basados en el extractivismo, la degradación ambiental y la prioridad de las ganancias empresariales por encima de los derechos humanos, la biodiversidad y los medios de vida locales. Ya basta.

La campaña se desarrollará en al menos 17 países y en 6 idiomas a través de múltiples plataformas digitales, con el objetivo de mostrar lo que estos acuerdos han significado para el sector agrícola, la industria, las condiciones laborales, el medio ambiente, la salud y el acceso a los servicios básicos. Resaltará las experiencias vividas y las investigaciones de comunidades directamente afectadas por estos tratados. Desde la deforestación en la Amazonía y la contaminación por operaciones mineras, hasta la pérdida de la agricultura a pequeña escala y la erosión de los derechos laborales: la campaña amplifica voces que durante mucho tiempo han sido ignoradas por los negociadores comerciales.

Los objetivos de la campaña son:

  • Sensibilizar sobre los impactos dañinos de los acuerdos comerciales existentes y propuestos entre la UE y América Latina en las personas, el medio ambiente y la democracia.
  • Movilizar a la ciudadanía de ambos continentes para oponerse a los acuerdos UE-Mercosur y UE-México.
  • Exigir la suspensión de la firma de nuevos TLC y reclamar una reconsideración del comercio internacional basada en la justicia, la sostenibilidad y la solidaridad.

Tras 25 años de promesas incumplidas y creciente control corporativo, nuestro mensaje es claro: Estos acuerdos son tóxicos. Son injustos. Son insostenibles. Desde ambos lados del Atlántico decimos: ¡Alto al Comercio Tóxico!

Más información aquí: https://europeantradejustice.org/stop-toxic-trade-deals-campaign/

Nuestra solidaridad es universal.

Nos preocupan profundamente todas las víctimas de conflictos armados, represión y violencia en el mundo —desde Sudán hasta Siria, pasando por la persecución de los rohinyás y tantas otras crisis que a menudo reciben menos atención internacional de la que merecen. Cada una de estas situaciones exige solidaridad, memoria, justicia y acción.

Sin embargo, decidimos visibilizar específicamente el mensaje “Stop Genocide Palestine” porque lo que está ocurriendo en Palestina plantea, además de una tragedia humana de enorme magnitud, es un desafío directo a los principios fundamentales del Derecho Internacional Humanitario y al propio sistema internacional basado en normas. La indiferencia y la complicidad de gran parte de la comunidad internacional frente al régimen de apartheid impuesto por el gobierno de Israel sobre el pueblo palestino representan una de las mayores contradicciones morales y políticas de nuestro tiempo.

La persistente violación de normas esenciales —como la protección de la población civil, la prohibición de castigos colectivos o el respeto a la proporcionalidad en el uso de la fuerza— no solo tiene consecuencias devastadoras para la población palestina, sino que también erosiona los mecanismos globales diseñados para limitar el poder de los Estados y prevenir abusos.

Cuando estas normas se incumplen de manera reiterada y sin consecuencias efectivas, se debilita el marco que protege a todas las poblaciones en contextos de conflicto, en cualquier parte del mundo. Por ello, alzar la voz en este caso no implica ignorar otros sufrimientos, sino subrayar la urgencia de defender un orden internacional que, si se desmorona, deja a todas las personas en mayor vulnerabilidad.

Nombrar esta situación es, por tanto, un acto de coherencia con los valores universales que defendemos: la protección de la vida, la dignidad humana y el respeto al derecho internacional, sin excepciones.

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