Oficina Internacional de los Derechos Humanos Acción Colombia

Pregunta Parlamentaria sobre la situación de violencia en Buenaventura y el papel de empresas europeas

Muchas gracias a la eurodiputada Ana Miranda Paz por esta importante pregunta parlamentaria del 2 de abril 2025 de como nos podemos asegurar que empresas presentes en Buenaventura (Colombia) no se benefician o beneficiaron de forma directa o indirecta, voluntaria o involuntaria, de un contexto de violencia sistemática. Ponemos acá el texto entero de la pregunta, la cual se puede encontrar en la página web del Parlamento Europeo en este link. Desde las organizaciones sociales haremos esperando y haciendo seguimiento a la respuesta de la Comisión Europea.

Situación de violencia en Buenaventura y papel de empresas europeas

Según la Comisión, la presencia de empresas europeas asegura el desarrollo, crea trabajos y, todo ello, respetando los derechos humanos, incluyendo ambientales. Según un informe que nos han presentado PBI y Oidhaco sobre Buenaventura —departamento del Valle del Cauca— no parece ser tan cierto. Sin embargo, la situación en Buenaventura parece definirse por discriminación, violencia y racismo. Es una de las ciudades más violentas del país y el nivel de extorsión de los grupos armados ilegales es generalizado a todos los negocios. Los índices de pobreza multidimensional son dos veces más altos que la media nacional. Sin embargo, numerosas empresas (portuarias, logísticas, de construcción de carreteras) están presentes.

  1. ¿Cuáles son las acciones concretas que la Comisión realiza para asegurarse de que empresas presentes no se benefician o beneficiaron de forma directa o indirecta, voluntaria o involuntaria, de este contexto de violencia sistemática?
  2. En sus acciones de vigilancia sobre la actuación de nuestras empresas ¿cuál ha sido la participación de las comunidades afectadas por los impactos sociales y ambientales de estos negocios?
  3. ¿Cómo puede la Comisión Europea, frente a situaciones como esta, proponer una Directiva que debilita las directivas que tenemos en cuanto a debida diligencia, responsabilidad corporativa y taxonomía?

Comunicado de las Plataformas de organizaciones colombianas de Derechos Humanos – aliadas de OIDHACO

Compartimos el comunicado realizado el 22 de abril por las plataformas colombianas de Derechos Humanos sobre señalamientos realizados por el Ministro de Interior. Recordamos que el 12 de marzo rechazamos igualmente señalamientos por parte del Presidente Gustavo Petro en contra de organizaciones sociales.

Texto del comunicado: Bogotá, 22 de abril de 2025. Las plataformas de Derechos Humanos, Coordinación Colombia -Europa – Estados Unidos, Alianza de Organizaciones Sociales y Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, rechazamos las acusaciones públicas del Ministro de Interior, Armando Benedetti, contra el Personero del municipio de Ocaña, Norte de Santander, Jorge Bohórquez. El Ministro lo señaló de ser sospechoso de ayudar a la insurgencia por cuestionar, en el marco de su labor, los impactos de las operaciones militares en la seguridad de la población, pese a que las personerías municipales tienen el mandato de proteger los derechos de la ciudadanía[1].

Este tipo de pronunciamientos representan una peligrosa ruptura con los principios y compromisos constitucionales e internacionales de defensa, garantía y protección de los derechos humanos. Además, socavan los pilares democráticos esenciales para el ejercicio del pluralismo, la convivencia democrática, la libertad de expresión y la labor de defensa de derechos humanos, fundamentales para la vigencia de un Estado de derecho.

Nos preocupa que estos señalamientos puedan comprometer la vida y seguridad del personero de Ocaña y refuercen una narrativa estigmatizante según la cual cuestionar los efectos de las medidas de conmoción interior equivale a desacreditar la labor de la las fuerzas militares y, peor aún, a ser sospechoso de colaborar con las organizaciones insurgentes.

Este tipo de acusaciones han tenido consecuencias históricas devastadoras que han originado que cientos de miles de personas fueran asesinadas o desplazadas forzadamente bajo este mismo discurso, el cual también alimentó los miles de crímenes conocidos como “falsos positivos”, donde civiles inocentes fueron asesinados y presentados falsamente como bajas en combate. Estas prácticas lejos de ser aisladas, demuestran un patrón de violencia institucionalizada que no debe repetirse.

Las declaraciones del Ministro del Interior, responsable de formular e implementar las medidas de seguridad para comunidades y personas que defienden los derechos humanos, son especialmente graves, ya que pretenden dividir a la población bajo la lógica amigo-enemigo, supuestamente superada en la orientación de las estrategias militares.  Por otro lado, preocupa que el señor Presidente de la República, quien debería apartarse de estas afirmaciones irresponsables y estigmatizantes, las respaldó en alocución televisada.

Este patrón se agrava con otras afirmaciones recientes del presidente según las cuales las organizaciones sociales del Catatumbo están permeadas por las armas, subordinadas a las organizaciones armadas de la región[2], y similares declaraciones del general Sánchez, hoy ministro de la Defensa, en el sentido de que en la región del Micay la población está tan cooptada, tan instrumentalizada que se ha puesto en contra de la fuerza pública[3] constituyen un giro preocupante en la orientación de la guerra y de las operaciones militares, que deshace el camino que se había comenzado a recorrer para civilizar la conducta de las fuerzas militares y erradicar las bases de la doctrina que percibe a sectores de la población como parte del “enemigo interno”.

Por lo anteriormente expuesto, una vez más, hacemos un llamado urgente al Gobierno Nacional para que se abstenga de realizar señalamientos y estigmatizaciones contra comunidades, organizaciones y personas que defienden los derechos humanos, especialmente en zonas altamente afectadas por el conflicto armado y donde rigen medidas de excepción.

Solicitamos a la Procuraduría General de la Nación que adopte las medidas preventivas y disciplinarias pertinentes frente a los señalamientos realizados por altos funcionarios del Gobierno, a fin de evitar que, bajo las nuevas directrices de la política de seguridad y la aplicación de medidas excepcionales, se ponga en riesgo la vida e integridad de las comunidades y líderes sociales.

Exhortamos a la comunidad internacional a no ignorar estas alarmantes conductas y discursos, que no solo ponen en riesgo los avances logrados en materia de protección y respeto a los derechos humanos, sino que también obstaculizan las condiciones necesarias para alcanzar una paz justa, sostenible y basada en la plena garantía de los derechos fundamentales.

Coordinación Colombia – Europa – Estados Unidos

Alianza de Organizaciones Sociales y Afines

Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo

Nuestra solidaridad es universal.

Nos preocupan profundamente todas las víctimas de conflictos armados, represión y violencia en el mundo —desde Sudán hasta Siria, pasando por la persecución de los rohinyás y tantas otras crisis que a menudo reciben menos atención internacional de la que merecen. Cada una de estas situaciones exige solidaridad, memoria, justicia y acción.

Sin embargo, decidimos visibilizar específicamente el mensaje “Stop Genocide Palestine” porque lo que está ocurriendo en Palestina plantea, además de una tragedia humana de enorme magnitud, es un desafío directo a los principios fundamentales del Derecho Internacional Humanitario y al propio sistema internacional basado en normas. La indiferencia y la complicidad de gran parte de la comunidad internacional frente al régimen de apartheid impuesto por el gobierno de Israel sobre el pueblo palestino representan una de las mayores contradicciones morales y políticas de nuestro tiempo.

La persistente violación de normas esenciales —como la protección de la población civil, la prohibición de castigos colectivos o el respeto a la proporcionalidad en el uso de la fuerza— no solo tiene consecuencias devastadoras para la población palestina, sino que también erosiona los mecanismos globales diseñados para limitar el poder de los Estados y prevenir abusos.

Cuando estas normas se incumplen de manera reiterada y sin consecuencias efectivas, se debilita el marco que protege a todas las poblaciones en contextos de conflicto, en cualquier parte del mundo. Por ello, alzar la voz en este caso no implica ignorar otros sufrimientos, sino subrayar la urgencia de defender un orden internacional que, si se desmorona, deja a todas las personas en mayor vulnerabilidad.

Nombrar esta situación es, por tanto, un acto de coherencia con los valores universales que defendemos: la protección de la vida, la dignidad humana y el respeto al derecho internacional, sin excepciones.

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