Al raíz de un informe muy interesante de la organización PowerShift titulado «The Climate Impact of the EU Trade Agreement with Colombia, Peru and Ecuador» , Deutsche Welle – DW publicó un artículo – «Palta y camarones para la UE: el impacto en países andinos» – entrevistando a representante de Censat Agua Viva – organización colombiana coparte de varios miembros de OIDHACO.
Conclusión del informe de PowerShift
Traducción propia: «Nuestra evaluación ex-post ha demostrado que, en última instancia y a pesar de las afirmaciones en contrario, el acuerdo comercial entre la UE y los países andinos no contribuye de forma relevante a la consecución de su objetivo declarado de desarrollo sostenible ni a alcanzar una economía neta cero. Desde su aplicación, ha aumentado el comercio de bienes producidos con métodos social y medioambientalmente perjudiciales como el camarón, el aguacate o el plátano, ha reaparecido la fatal dependencia de los países andinos de la exportación de materias primas sin procesar como el oro y el carbón, se ha estancado la descarbonización de suministros de materias primas críticas como el cobre y se han ignorado en gran medida las urgentes necesidades de adaptación de los pequeños productores de café. No existen disposiciones específicas para mitigar el impacto climático del comercio entre la UE y los países andinos.»
Declaraciones de Censat Agua Viva a DW
Indicamos acá unos apartados del artículo de DW con las declaraciones del representante de Censat Agua Viva.
«»Aprovechando la narrativa de la transición verde y energética, y de la necesidad de sustituir exportaciones fósiles, desde el 2018 comenzaron a llegar las empresas de aguacates a Colombia”, dice a DW Christian Torres, coordinador del área del conflictos mineros de Censat Agua Viva de Colombia.
Esta declaración coincide con los datos del estudio de Powershift: entre el 2018 y el 2022, en Quindío, la mayor región aguacatera de Colombia, la producción creció en un 39 por ciento. El problema es que no se trata del cultivo tradicional, sino del monocultivo de una clase específica de aguacate para la exportación, el aguacate Hass, que desplaza otras variedades, que concentra el agua y que requiere inusitadas cantidades de pesticidas.
El especialista de Censat Agua Viva va un paso más allá y combina la fiebre del aguacate con la tendencia extractivista actual, en aras de la transición energética. «Para la extracción minera hay zonas donde se ha conseguido que las empresas no tengan licencia medio ambiental. No obstante, para la producción de aguacate, en aras de la necesidad de diversificar, se permite cambiar el uso del suelo: de selva tropical a agronegocio. El uso de esa tierra árida que deje posteriormente el monocultivo del aguacate será fácilmente cambiado, de tierra agrícola a tierra para extracción de minerales como oro, plata o platino”, afirma Christian Torres. «
